Testimonios

Cecilia (Sevilla): “actualmente todo el mundo está hiperconectado y parece que te van a condenar al ostracismo si no tienes WhatsApp”.

Diego (Navarra): “me encantan las caras que pone la gente cuando saco mi Nokia a relucir”.

Sergio (Barcelona): “comencé a obligarme a pasar sin móvil todos mis trayectos en transporte público”.

Loren Brichter (creador del mecanismo pull-to-refresh): “tengo dos hijos y me arrepiento de cada minuto que no les presto atención porque el smartphone me tiene absorbido”.

Borja (Pamplona): “el maldito Instagram ha absorbido más horas de mi vida que cualquier libro”.

Paula (Argentina): “desde que apagué el smartphone estoy más atenta a todo”.

Antonio (Taipei): “fue doloroso decir adiós a Facebook”.

Lo hemos comprobado reiteradamente: compartir con otras personas las dudas, esfuerzos y logros que jalonarán nuestro camino hacia la desconexión resulta mucho más fructífero y motivador que hacerlo en solitario. Quizás la tendencia general, en un contexto dominado por el culto a la Máquina, sea la de señalar como excéntricos, antisociales o ambiguos a quienes deciden mantener una sana distancia con las pantallas táctiles. Sin embargo ese muro aparentemente infranqueable de consenso en torno a las virtudes de lo digital tiene muchas más grietas de las que pueden apreciarse a simple vista. Si queremos inspirar cambios, debemos manifestarnos con franqueza y explicar sin miedo nuestras acciones y puntos de vista. Todo proceso de generación de transformaciones colectivas comienza así: con una inspiración directa de individuo a individuo.

Pensando en todas aquellas personas que deseen compartir sus experiencias, o leer las de otras que ya han conseguido salir de la Máquina, hemos dejado abierta esta sección que actualizaremos periódicamente con los testimonios recibidos. Si tienes algo que contar, puedes usarnos como altavoz: salirdelamaquina@gmail.com

¡Salud mental y feliz desconexión!